
El viento roza y golpea las rocas y a la vez, el oleaje aumenta con delicadez, las huellas se observan cuando llega el atardecer...
la abundancia de tus rastros impresión profunda y duradera sobre la arena que son destellos de fuego, de los rayos del sol sobre lo más sutil que es ella...
Húmedo siento cuando me tiendo sobre el, busco grano por grano para saber de ti, de aquel día en que viniste y decidiste huir; más allá de este inmenso océano y infinito cielo, huiste a un lugar oscuro, fuiste a danzar en la oscuridad del silencio, fuiste a huir de las verdades y de tus heridas, dejaste que sobraran aquellos pensamientos perturbantes, que solo pedían un fin, que te torturo en ese atardecer de verano.
Entre la inseguridad y el miedo tomando vuelo, saltaste mas allá,
viendo desde la inmensidad pasar el oleaje, desde aquel puente por el cual
marco tu final.
(...)

